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Drogas

Drogas

El uso de drogas no es un fenómeno nuevo, ya que su conocimiento y consumo es probablemente tan antiguo como el hombre. A pesar de su larga historia, el consumo de drogas es en la actualidad en un problema de nuevas dimensiones.

En nuestro país, en el año 2001, se notificaron 49.376 ingresos hospitalarios para tratamientos por abuso o dependencia de sustancias psicoactivas (excluidos el alcohol y tabaco), con una tasa global de ingresos de 123,9 casos por 100.000 habitantes. En el segmento de edad comprendido entre los 15 y 39 años, la tasa de ingresos subió hasta 271,3 por 100.000 habitantes.

En general, se entiende por drogas aquellas sustancias cuyo consumo puede producir dependencia, que son empleadas para la estimulación o depresión del sistema nervioso central y que dan como resultado un trastorno en la función del juicio, del comportamiento o del ánimo de la persona. El consumo de drogas ilícitas, hace referencia a una concepción de carácter social de la drogadicción, según la cual se considera a éstas como sustancias prohibidas, nocivas para la salud, de las cuales se abusa y que de alguna forma generan un perjuicio individual y social.

Datos de consumo de drogas en Europa durante 2007:

  • Cannabis. 23 millones, entre el 1 y el 11% de la población, según los países.
  • Cocaína. 4,5 millones, entre el 0,1 y el 3% de la población, según los países.
  • Éxtasis. 3 millones, entre el 0,2 y el 3,5% de la población, según los países.
  • Anfetaminas. 2 millones, entre el 0,0 y el 1,3% de la población, según los países.
  • Opiáceos. Más de 7.500 muertes por intoxicación aguda.

Cocaína o derivados

La cocaína y sus derivados como el crack, producen sobre el sistema cardiovascular un efecto derivado de la activación del sistema nervioso simpático. Las concentraciones de catecolaminas circulantes (adrenalina) pueden incrementarse enormemente, tanto como cinco veces sobre los niveles normales.

La cocaína es responsable de los diferentes grados de taquicardia, vasoconstricción y elevación de la presión arterial. Las diferentes alteraciones dependen de la dosis tomada, así como de los factores de riesgo y cardiopatías preexistentes. El mecanismo por el que se produce isquemia miocárdica o infarto de miocardio en relación con la elevación de la concentración de catecolaminas puede deberse a un incremento de la demanda de oxígeno, bien por espasmo coronario, agregación plaquetaria y formación de trombos, o a la combinación en mayor o menor grados de cada uno de ellos.

Se ha calculado que el peligro de sufrir un infarto agudo de miocardio en personas de bajo riesgo es 24 veces superior durante los 60 minutos siguientes al consumo de cocaína, con independencia de la dosis, la vía o si se trata de un consumidor crónico, esporádico o de primera dosis.

España es el país de la Unión Europea  con más alto consumo de cocaína, y lo que es más preocupante, de mayor aumento entre el la población joven. Se calcula que 4-6% de los adolescentes españoles de entre 15 y 16 años consume cocaína.

Éxtasis

Los efectos del éxtasis sobre el sistema cardiovascular son similares a los de la cocaína. Tanto el éxtasis como sus derivados anfetamínicos estimulan la liberación de noradrenalina, dopamina y serotonina del sistema nervioso central y terminales nerviosas periféricas autonómicas. Esta estimulación simpática es responsable de la taquicardia, vasoconstricción y elevación de la presión arterial.

Cannabis

El cannabis es la droga ilegal más utilizada en España. Sus efectos cardiovasculares dependen en gran medida de la dosis.

  • Dosis bajas o moderadas incrementan la actividad simpática y reducen la actividad parasimpática, generando taquicardia y aumento del gasto cardíaco.
  • Dosis elevadas producen una inhibición simpática y activación parasimpática que ocasiona bradicardia e hipotensión.

Según esto, el consumo de dosis bajas o moderadas produce un aumento del consumo de oxígeno que puede ocasionar una disminución del umbral de angina en pacientes con cardiopatía isquémica subyacente. También se ha descrito activación en la ruptura de placa, y en raras ocasiones, desencadenamiento de un infarto de miocardio. Se calcula que el riesgo de infarto es 4,8 veces superior en los 60 minutos siguientes al consumo.

Opiáceos – Heroína

El representante de los opiáceos más utilizado es la heroína. Aunque también se consume por vía subcutánea o inhalada, las mayores complicaciones cardiovasculares son consecuencia de las infecciones asociadas a su administración por vía intravenosa.

Se ha considerado que los efectos cardiovasculares derivados de la acción farmacológica de la heroína son escasos. Diversos estudios han demostrado que el empleo de metadona puede producir prolongación del intervalo QTc, ondas U prominentes y bradiarritmias, y que altas dosis se han asociado a la aparición de torsades de pointes y muerte súbita

Otras drogas

  • Éxtasis líquido. El ácido gamma-hidroxibutírico (GHB), sintetizado en 1960 y utilizado inicialmente como anestésico, fue retirado del mercado farmacéutico debido a su escaso poder analgésico y a su elevada capacidad epileptógena. En la actualidad, su uso está prohibido. Como droga de abuso se consume por vía oral y se presenta en estado líquido en ampollas de unos 10 ml. Se consume directamente o mezclado con zumos y refrescos, aunque también es frecuente su combinación con alcohol.  La manifestación clínica más frecuente en caso de intoxicación ha sido el coma de corta duración, e incluso la muerte. Las urgencias y muertes debidas al abuso de esta droga no se deben generalmente a complicaciones cardiovasculares, sino a la depresión del sistema nervioso central.
  • LSD y psilocibina. Tanto el ácido lisérgico (LSD) como la psilocibina (hongos alucinógenos) y la psilocina producen efectos similares al neurotrasmisor serotonina: diferentes grados de estimulación, agonismo parcial o inhibición de receptores de serotonina, dopamina y sistema adrenérgico.
  • Peyote. La mescalina es un alcaloide, principal componente alucinógeno del cactus denominado peyote. Tiene efectos sobre el sistema cardiovascular consistentes en elevación de la presión arterial y taquicardia, describiéndose arritmias en algún caso de sobredosificación. En nuestro país, no constituye una droga de relevancia en las urgencias cardiovasculares.

Fuente: Fundación Española del Corazón

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