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Dieta – Mala alimentación

Dieta – Mala alimentación

Tres de los factores de riesgo cardiovascular –la obesidad, el colesterol y la hipertensión- pueden reducirse si adoptamos unos nuevos hábitos a la hora de alimentarnos, apostando por una dieta cardiosaludable.

Y, así, podemos llegar a reducir nuestro riesgo de sufrir una enfermedad del corazón. Se han establecido una serie de pautas que conforman esas nuevas costumbres alimentarias “cardiosaludables”.

  • Incluya numerosas frutas y verduras en su dieta diaria.
  • Tome cereales, especialmente integrales.
  • Elija productos libres de grasa: aves sin piel ni grasa, carnes magras, pescados…
  • Tome, preferentemente, aceite de oliva virgen.
  • Busque un equilibrio entre el número de calorías que ingiere cada día con la cantidad que utiliza en su actividad diaria. Tenga en cuenta su tipo de trabajo y estilo de vida; si es sedentario quema menos calorías.
  • Limite el número de comidas con alimento cero y altas en calorías: bebidas gaseosas, golosinas…
  • Reduzca el consumo de productos con grasas hidrogenadas (están muy presentes en alimentos precocinados e industriales).
  • Modere la ingesta de sal. Para potenciar el sabor utilice especias.
  • Controle el número de bebidas alcohólicas.

La buena alimentación empieza por una compra inteligente

Hacer una dieta equilibrada puede llegar a convertirse en un hábito sencillo y agradable, pero será imposible de cumplir si no “pensamos” y controlamos un poco los productos que llegan al carrito de la compra. Es decir, la tentación no empieza en la nevera. Empieza en el mercado. Siempre es duro renunciar a algún alimento que nos apetece pero no es bueno para nuestra salud. El truco está en intentar sustituirlo por un producto que nos proporcione esa sensación de satisfacción pero que tenga un adecuado valor nutricional. Por ejemplo:

  • Escoge la carne sin rastro de grasa o elige directamente carnes magras. Así evitarás la tentación de comer la grasa.
  • Inventa tus propios aliños: descubre las distintas especias, los aceites de oliva aromatizados, el sabor de la lima, cómo combina el sabor del yogur como salsa para las hortalizas… Así podrás reducir el consumo de salsas precocinadas.
  • Sustituye los dulces industriales por frutas para hacer macedonias y batidos o yogures y cereales para combinarlos en el desayuno. Aumentarás el consumo de vitaminas y fibra y reducirás el de azúcares, grasas hidrogenadas, conservantes y colorantes.

Recuerde que hacer la compra con hambre es la mejor garantía de llenar el carrito con productos atractivos y, habitualmente, vacíos de nutrientes y llenos de calorías. La mejor recomendación que se puede establecer es hacer una lista y que las excepciones sean eso, excepciones.

  • Repase los productos de su despensa. Vigile las fechas de caducidad y procure no quedarse sin alimentos básicos como lácteos, pastas alimenticias, productos envasados (como latas o verduras y legumbres en frascos de vidrio).
  • Sea realista y descubra que alimentos está dispuesto a cocinar y con qué esfuerzo. De nada sirve plantear una compra para, por ejemplo, hacer un sanísimo pisto de verduras si luego no va a tener tiempo ni energías para cocinarlo (con lo que gastará más dinero, desperdiciará comida y terminará alimentándose peor). Puede ser mucho más útil tener una buena provisión de productos de rápido manejo y estupendas características nutricionales (con un bote de legumbre cocida se hace una ensalada en cinco minutos; una pasta fresca de cocción rápida no da pereza; una verdura ya cocida se rehoga instantáneamente…).
  • Si al hacer la compra asume que va a dedicarse a cocinar unas cuantas horas, aumente las cantidades y congele los platos. Luego no tendrá más que descongelarlos y habrá rentabilizado el esfuerzo.

La buena alimentación infantil

Los niños no suelen aceptar de buen grado el consumo de muchos alimentos que no les son agradables por su sabor o su aspecto exterior. Es responsabilidad de los adultos educar a los más pequeños en los beneficios de una dieta equilibrada que se ajuste a las necesidades de su organismo. Nuestro reto es conseguir que los niños sean conscientes de los beneficios de una comida adecuada y estimularles a que coman de todo.

  • Hay que potenciar en el niño la idea de que comer puede ser muy divertido. Un buen método para disfrutar de los alimentos es compartirlos en compañía de la familia y los amigos. Anímele a observar qué es lo que comen los demás, qué tienen en su plato o qué productos compran en el mercado.
  • Después de dormir durante toda una noche, el nivel de energía de nuestro cuerpo es muy bajo. Para convencer al niño de la importancia de un buen desayuno, explíquele que necesita esos alimentos de la misma forma que un coche precisa combustible para moverse. Convénzale de que los cereales, la leche, la fruta, y los yogures son su gasolina imprescindible comenzar la jornada.
  • Hágale saber que no existe comida buena ni mala, así que no tiene por qué renunciar a las hamburguesas, las patatas fritas o las pizzas. Es importante que sepa que, para gozar de buena salud, tiene que ingerir a diario más de 40 vitaminas y minerales distintos. Como no existe sólo un alimento que contenga todos, la mejor forma de llevar una dieta equilibrada consiste en comer diariamente distintos tipos de alimentos.
  • Procure que el niño se acostumbre al consumo de carbohidratos (cereales, arroz, pasta, patatas, pan), de forma que no le sea extraño incluir alguno de ellos en todas sus comidas.
  • Mientras antes se familiarice con las frutas y las verduras, más difícil será que las rechace en un futuro. Preséntele el consumo de estos alimentos de forma variada y lo más divertida posible: entremeses, postres, zumos, purés, cremas, frutas troceadas, o verduras combinadas con otros productos más apetecibles.
  • Transmítale el peligro que conlleva un consumo abusivo de alimentos grasos. Reconozca ante el niño que saben bien, pero explíquele que si no se toman con moderación pueden resultar muy negativos para la salud.
  • La hora de la merienda tiene que respetarse escrupulosamente. Para que se haga más amena, nunca repita el mismo tipo de alimento dos días seguidos. Es básico que el niño comprenda que la merienda es muy importante, y que no la compare con los aperitivos, los tentempiés o cualquier otra comida prescindible o esporádica.
  • Dé ejemplo de todo lo que le dice al niño respecto a su dieta. De nada servirá que le aleccione en una buena cultura alimenticia si usted la incumple con frecuencia.

¿Qué es un desayuno cardiosaludable?

Es aquel capaz de ayudarnos a prevenir las enfermedades del corazón y mantenernos en plena forma. ¿Y cómo lo consigue? Gracias a que los alimentos que incluye nos dan energía para enfrentarnos a la tarea diaria y nos proporcionan vitaminas, minerales, fibra, proteínas y grasas beneficiosas para nuestro organismo. Además, hacer un desayuno cardiosaludable evita el consumo de grasas perjudiciales para el corazón y el sistema circulatorio, frena el abuso de los productos industriales y precocinados y rompe con uno de los comportamientos más perjudiciales para la salud de niños y mayores: saltarse el desayuno. Es la comida más importante del día, y con diez minutos basta para preparla.

Los productos que deben estar presentes en el desayuno cardiosaludable son: Aceite de oliva virgen – Previene las enfermedades del corazón, favorece el aumento del colesterol HDL o “bueno” y tiene vitaminas A y E. Pan – Da energía, vitaminas y fibra. Azúcar –Además de en el azucarero está en la fruta y algunos lácteos; aporta toda la energía del hidrato de carbono. Miel – Sana y nutritiva, da energía. Fruta – Están llenas de vitaminas, potasio y mucha fibra. Leche y derivados –Fundamentales para el crecimiento por su aporte de calcio. Aporta proteínas, grasas, vitaminas A y B y minerales. Cereales – Son fuente de hidratos de carbono, fibra y vitaminas.

El desayuno cardiosaludable es fácil, rápido y barato:

  • Sus ingredientes no son caros; al contrario, son mucho más económicos y prácticos que los alimentos industriales o precocinados.
  • Admite toda clase de combinaciones. Con un poco de imaginación se pueden preparar decenas de desayunos completos y fáciles de hacer.
  • El truco es unir los ingredientes. Si no tienes tiempo, nada más fácil que preparar un cuenco con un yogur, cereales, una pieza de fruta en trozos y un chorro de miel.
  • Recuerda que si no te gusta la fruta, puedes probar a tomarla en zumos, macedonias, purés…
  • El aceite de oliva virgen está buenísimo si lo tomáis en una tostada de pan o con un chorro de miel. Si no os apetece la mezcla dulce, ¿por qué no lo probáis sobre una rebanada de queso fresco y una rodaja de tomate?

Prepararlo y organizarlo es tarea de todos: Adquirir un hábito tan cardiosaludable como este desayuno es responsabilidad de niños y grandes. Los padres harán mucho por la salud de sus hijos si les enseñan a alimentarse de forma sana y equilibrada, además de dar su propio ejemplo. Los niños, por su parte, deben ayudar y colaborar de forma que se sientan partícipes y responsables de su propia salud. Sólo así aprenderán todo lo que pueden hacer por el bienestar presente y futuro de su corazón.

Fuente: Fundación Española del Corazón

Falta de ejercicio – Sedentarismo

Falta de ejercicio – Sedentarismo

El empeoramiento de los hábitos de vida propio de las sociedades occidentales, la evolución de los sistemas de transporte y la tecnología laboral, los nuevo modos de ocio… todo colabora para que todos –niños y mayores- asuman como válidos comportamientos claramente sedentarios y, por tanto, perjudiciales para la salud.

La inactividad física o falta de ejercicio se considera uno de los mayores factores de riesgo en el desarrollo de la enfermedad cardiaca e incluso se ha establecido una relación directa entre el estilo de vida sedentario y la mortalidad cardiovascular. Una persona sedentaria tiene más riesgo de sufrir arterioresclerosis, hipertensión y enfermedades respiratorias.

Como se previene el sedentarismo

Al igual que otros factores, el sedentarismo es un factor de riesgo modificable, lo que significa que la adopción de un estilo de vida que incluya la práctica de ejercicio físico interviene en la mejora de la salud de la persona sedentaria y reduce su riesgo cardiovascular. En este sentido, hay un aspecto fundamental que es la prevención en la infancia.

Los niños de hoy en día tienen peores hábitos de alimentación, ejercicio físico y ocio. La práctica deportiva se suele reducir a las horas que imparten en las escuelas al tiempo que el ordenador, los videojuegos y la televisión se convierten en sus principales vías de esparcimiento. Educar a los más pequeños en la necesidad de tener una vida activa, con ejercicio moderado y actividades al aire libre es el único método para ayudarles a convertirse en adultos sanos.

Sin olvidar, además, que esa prevención colaboraría en la mejora de las cifras de colesterol y sobrepeso de los más pequeños.

Tratamiento

El sedentarismo sólo se combate con actividad física. Y, como hemos repetido en numerosas ocasiones, no se trata de convertirse en un atleta de competición. La clave está en modificar los hábitos sedentarios de vida y ocio y transformarlos de forma que se incremente nuestro nivel de actividad física y deporte. En el caso de los adultos sedentarios que llevan mucho tiempo sin hacer ningún tipo de ejercicio es conveniente que consulten a su médico: tan peligroso es para la salud no hacer nada de deporte como, en esa situación, lanzarse a un ejercicio exhaustivo y desmedido de forma aislada.

Relación con otros factores

El sedentarismo, además de provocar por sí mismo un importante daño a nuestro sistema cardiovascular, contribuye a acentuar los efectos de otros factores de riesgo como la obesidad, la hipertensión o el colesterol. Una persona sedentaria tiende a tener sobrepeso, suele fumar y es habitual que tenga una alimentación desequilibrada.

Por el contrario, está demostrado que la actividad física y el ejercicio colaboran tanto en el mantenimiento del peso como en el control de las cifras de tensión arterial y colesterol.

Fuente: Fundación Española del Corazón

Antecedentes familiares

Antecedentes familiares

Numerosos estudios han mostrado un componente genético en los casos de hipertensión, hipercolesterolemia familiar y diabetes tipo 2, factores todos relacionados con el desarrollo de enfermedad cardiovascular.

El riesgo de padecer problemas cardiovasculares es mayor:

  • Si un familiar masculino de primer grado (padre o hermano) ha sufrido un infarto antes de los 55 años
  • Si un familiar femenino de primer grado (madre o hermana) ha sufrido un infarto antes de los 65 años

Si el padre y la madre han sufrido problemas cardiovasculares antes de los 55 años, el riesgo del hijo se incrementa un 50 por ciento. Es importante disponer de un historial familiar.

  • Hipertensión: Existe cierta predisposición familiar a padecerla. Además, se ha demostrado que la hipertensión es un factor de riesgo muy importante de infarto de miocardio, insuficiencia coronaria, angina de pecho y arritmias.
  • Hipercolesterolemia familiar: Uno de los factores hereditarios de mayor riesgo cardiovascular. Si tenemos antecedentes familiares de colesterol elevado debemos someternos a analíticas desde una edad temprana para que se pueda hacer un diagnóstico precoz.
  • Diabetes tipo 2: También tiene un componente genético. Si uno de los padres tiene diabetes, el hijo contempla un alto riesgo de desarrollarla. Por ello, se aconseja controlar los factores de riesgo.

Al margen de la indudable importancia de los antecedentes familiares en el posible desarrollo de una enfermedad cardiovascular, es importante tener en cuenta que el mantenimiento de un estilo de vida cardiosaludable, no fumar, seguir una dieta equilibrada y practicar ejercicio físico regularmente minimiza en gran medida el porcentaje de riesgo.

Ya que los antecedentes familiares son un elemento de riesgo no modificable, las personas con predisposición familiar a padecer enfermedades cardiovasculares deben concentrar sus esfuerzos en el control de los factores sobre los que sí es posible actuar.

Fuente: Fundación Española del Corazón

Gripe estacional y gripe A

Gripe estacional y gripe A

La gripe es una enfermedad infecciosa que en los seres humanos afecta a las vías respiratorias. Los pacientes cardiovasculares son reconocidos como grupo de riesgo ante cualquier infección gripal, ya sea estacional o motivada por nuevos virus, como el H1N1 (gripe A) o el H5N1 (gripe aviar).

¿Aumenta la gripe el riesgo cardiovascular?

Diversos estudios clínicos realizados con motivo de algunos brotes de epidemia de gripe han observado un marcado aumento en la tasa de muerte por causas cardiovasculares durante esos periodos de tiempo. Estos mismos trabajos científicos han demostrado la eficacia de las campañas de vacunación, ya que lograron disminuir notablemente el impacto de las posibles complicaciones.

Como incrementa la gripe el riesgo cardiovascular

El mecanismo por el que el virus de la gripe, tanto estacional como un brote esporádico, puede producir o agravar enfermedades cardiovasculares es muy variado.

  • Sólo en raras ocasiones puede infectar directamente al corazón produciendo una inflamación del mismo (miocarditis).
  • Con más frecuencia puede desencadenar episodios de infarto de miocardio, posiblemente por inflamación y ruptura de las placas de ateroma de las arterias coronarias.
  • Además, en pacientes con insuficiencia cardíaca que contemplan falta de respiración o ahogo, ya sea en esfuerzo o en reposo, los síntomas pueden verse agravados si se produce una infección de las vías respiratorias.

Los pacientes cardiovasculares deben tener presente los siguientes datos respecto a la gripe:

  • Se calcula que en torno a un 5-10% de los pacientes infectados pueden experimentar síntomas cardiovasculares durante las epidemias de gripe.
  • La afectación cardíaca ocurre entre 4 días y 2 semanas después del contagio de gripe.
  • La presencia de enfermedad cardíaca aumenta el riesgo de morbilidad y mortalidad derivada de la gripe.
  • Aunque es poco frecuente, en los casos de gripe más graves puede producirse un edema pulmonar hemorrágico masivo causado por afectación viral o bacteriana.

Como se puede reducir el impacto de la gripe en el riesgo cardiovascular

La prevención es la mejor medida frente a la gripe. Por ello, resulta fundamental seguir una serie de recomendaciones generales:

  • Lavarse las manos con frecuencia, siempre con agua y jabón, y durante aproximadamente 1 minuto.
  • Taparse la boca y la nariz con un pañuelo de papel al estornudar o toser. Inmediatamente después, tirar el pañuelo usado a la basura.
  • Limpiar a menudo las superficies de muebles, pomos de las puertas y objetos manipulados por varias personas. Utilizar productos de limpieza habituales y ventilar abriendo las ventanas.
  • Evitar los besos y el contacto muy cercano. No compartir vasos, cubiertos u otros objetos que hayan podido estar en contacto con saliva o secreciones.
  • Llevar una vida sana, dormir bien, seguir una alimentación saludable, beber agua, mantenerse físicamente activo y evitar el tabaco y las bebidas alcohólicas.
  • Si ya tenemos la gripe, debemos atender los consejos de los profesionales sanitarios para no contagiar a otras personas.

Es importante que los pacientes cardiovasculares que contraigan la gripe mantengan su medicación habitual y no dejen de cumplir el tratamiento salvo expresa indicación de su cardiólogo. Asimismo, debemos consultar al médico si notamos sensación de falta de aire o percibimos cualquier cambio significativo en nuestro estado de salud.

Los pacientes con patología cardiovascular siempre han sido reconocidos como grupo de riesgo ante una infección gripal. Por ello, se recomienda su vacunación antigripal contra la cepa del virus responsable de la epidemia de cada año.

Nueva gripe A (H1N1)

La gripe por el nuevo virus A (H1N1), también conocida como gripe pandémica (H1N1) 2009, la produce un nuevo subtipo del virus de la gripe frente al que, precisamente por ser nuevo, no estamos inmunizados.

Actualmente se desconoce qué tipo de afectación cardíaca produce el virus de la gripe A (H1N1). En previsión de cualquier variación repentina, las autoridades sanitarias han articulado un estrecho sistema de vigilancia que permite detectar el número de casos e identificar su gravedad inmediatamente. Además, el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud ha incluido a los enfermos cardiovasculares en el listado de grupos prioritarios para la administración de la vacuna cuando ésta se encuentre disponible.

Fuente: Fundación Española del Corazón

Tabaquismo

Tabaquismo

Los fumadores tienen tres veces más riesgo de sufrir una enfermedad cardiovascular que el resto de la población. Si quieres puedes dejarlo. Este apartado te da claves para conseguirlo.

¿Qué es el tabaquismo?

Es la adicción al tabaco provocada, principalmente, por uno de sus componentes activos, la nicotina; la acción de dicha sustancia acaba condicionando el abuso de su consumo.

¿Por qué el tabaquismo es un factor de riesgo?

Según el Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo (CNPT), el tabaco provoca cerca de 50.000 muertes anuales en España por dolencias como la bronquitis crónica, el enfisema pulmonar y el cáncer de pulmón y faringe. Por si esto fuera poco, él también es el factor de riesgo cardiovascular más importante, ya que la incidencia de la patología coronaria en los fumadores es tres veces mayor que en el resto de la población. Las posibilidad de padecer una enfermedad de corazón es proporcional a la cantidad de cigarrillos fumados al día y al número de años en los que se mantiene este hábito nocivo.

Hay dos factores por los que el tabaco puede producir una isquemia coronaria:

  • Nicotina. Desencadena la liberación de las catecolaminas (adrenalina y noradrenalina) que producen daño en la pared interna de las arterias (endotelio), aumenta el tono coronario con espasmo, produce alteraciones de la coagulación, incrementa los niveles de (colesterol malo) y reduce los de (colesterol bueno). La concentración de nicotina en sangre depende más del grado de inhalación que del contenido de nicotina del propio cigarro.
  • Monóxido de carbono. Disminuye el aporte de oxígeno al miocardio y aumenta el colesterol y la agregabilidad plaquetaria (su capacidad de unirse y formar coágulos).

¿Por qué dejar de fumar?

  • Mejora la respiración y te cansas menos.
  • Disminuye la predisposición a toser y contraer infecciones.
  • La piel y el rostro se recuperan del envejecimiento prematuro.
  • Recupera el sentido de gusto y olfato.
  • El deterioro de la función pulmonar se ralentiza.
  • Reduce la tasa de reinfarto y muerte súbita en un 20-50 por ciento.
  • Tres años después de haber dejado el tabaco, el riesgo de infarto de miocardio o accidente cerebrovascular del ex fumador es el mismo que de quien no haya fumado nunca.

¿Cómo dejar de fumar?

Fases de abandono del tabaco

Dejar de fumar es un proceso de varias etapas:

  1. Precontemplación. Tienes intención de dejar de fumar en el futuro.
  2. Contemplación. Piensas dejar de fumar en los próximos seis meses, aunque dudas de tu capacidad para conseguirlo.
  3. Preparación. Has pensado un plan de acción para dejar el tabaco el próximo mes. De hecho, ya estás intentando fumar menos.
  4. Acción. Has dejado de fumar totalmente en los últimos seis meses.
  5. Mantenimiento. Ya no tienes que realizar tantos esfuerzos para evitar la recaída. Este periodo abarca entre los seis meses y los cinco años desde el abandono del consumo.
  6. Recaída. La mayoría de los ex fumadores ha recaído alguna vez. ¡Recaer no implica fracasar! El mayor peligro es no intentarlo nunca.
  7. Finalización. Desaparece el deseo de fumar y no temes una recaída.

Estrategias para dejar de fumar

Lo fundamental es querer dejar de fumar, aunque hayas realizado intentos fallidos previos. Estos consejos te ayudarán a conseguirlo:

  • Fija una fecha para dejarlo en los próximos 15 días.
  • Redacta una lista de motivos para abandonar el tabaco.
  • Enumera los cigarrillos que fumas por inercia al cabo del día.
  • Deshazte de cajetillas, encendedores y ceniceros en tu casa, el coche y el trabajo.
  • Practica pequeños ensayos de abstinencia.
  • Busca aliados entre tus familiares y amigos.
  • Recuerda que los síntomas (inquietud, ansiedad, irritabilidad, trastornos del sueño, falta de concentración, aumento del apetito, deseo imperioso de fumar…), por intensos que parezcan, siempre son pasajeros.
  • Cuando llegue el día elegido, la supresión del tabaco será total. Evita las situaciones que solían traer implícito un cigarrillo, come abundante fruta, haz más ejercicio, ten a mano caramelos sin azúcar, rodéate de personas que te pueden ayudar… Y recuerda: ¡cada hora que pasas sin fumar es un éxito absoluto!

Tratamiento del tabaquismo

1. Compartamentales y psicológicos

  • Materiales de autoayuda.
  • Consejo breve.
  • Asesoramiento o counselling.
  • Educar para analizar motivaciones, asociaciones y situaciones de riesgo; aprender a afrontar situaciones conflictivas y búsqueda de apoyo social.
  • Apoyo social.
  • Apoyo grupal.
  • Métodos psicoterápicos.

2. Farmacoterapia

  • Tratamiento con sustitutivos de la nicotina (TSN): chicles, inhalador, spray, parches y comprimidos.
  • Bupropion.
  • Agonistas o antagonistas de los receptores nicotínicos: lobelina y mecamilamina.
  • Aversiva: acetato de plata.

3. Otras terapias

  • Ejercicio físico.
  • Acupuntura e hipnoterapia.

Tabaquismo en la mujer embarazada

Fumar durante el periodo de gestación exponen al feto a graves peligros como joven fumador pasivo:

  • Riesgo superior de aborto espontáneo.
  • Posibilidad de nacimiento prematuro.
  • Disminución de peso del recién nacido.
  • Malformaciones congénitas en el cráneo y el aparato urinario.
  • Aumento del riesgo de muerte súbita del lactante, ya que las cifras demuestran que el número de casos en madres fumadoras es tres veces mayor. En madres que fuman más de 20 cigarrillos cada día, la incidencia puede llegar a ser siete veces más frecuente.

Tabaquismo en niños y adolescentes

Un 21 por ciento de los niños españoles de entre 10 y 12 años ha probado ya el tabaco, y un 24 por ciento son fumadores habituales. Algunos factores que explican esta temprana adicción son:

  • Influencias sociales.
  • Familia y amigos fumadores.
  • Actitudes favorables ante el consumo.
  • Asociación de tabaco y alcohol con el placer.

Los jóvenes que llegan a los 15 años sin probar el tabaco tienen muchas posibilidades de no ser fumadores en toda su vida.

Fumadores pasivos

En España mueren anualmente 6.200 fumadores pasivos al año, de los cuales, 5.000 fallecen por aspirar el humo en su propio hogar y el resto por hacerlo en su entorno laboral. Según datos del Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo (CNPT), el riesgo de padecer cáncer de pulmón es de un 20 a un 50 por ciento más elevado en quienes conviven con personas fumadoras. Además, la exposición al aire contaminado por el humo del tabaco supone un aumento del 30 por ciento de riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares. Si vives con alguien que consume una cajetilla diaria es como si tú fumaras también nueve cigarrillos.

Fuente: Fundación Española del Corazón

Hipertensión y riesgo cardiovascular

Hipertensión y riesgo cardiovascular

Esta enfermedad puede pasar inadvertida y es más frecuente a partir de los 40 años, aunque puede aparecer a cualquier edad. Infórmate.

Hipertension: ¿qué es?

Es la elevación de los niveles de presión arterial de forma continua o sostenida. Para entenderlo mejor es importante definir la presión arterial. El corazón ejerce presión sobre las arterias para que éstas conduzcan la sangre hacia los diferentes órganos del cuerpo humano. Esta acción es lo que se conoce como presión arterial. La presión máxima se obtiene en cada contracción del corazón y la mínima, con cada relajación.

Hipertensión: ¿por qué es un factor de riesgo?

  • La hipertensión supone una mayor resistencia para el corazón, que responde aumentando su masa muscular (hipertrofia ventricular izquierda) para hacer frente a ese sobreesfuerzo. Este incremento de la masa muscular acaba siendo perjudicial porque no viene acompañado de un aumento equivalente del riego sanguíneo y puede producir insuficiencia coronaria y angina de pecho. Además, el músculo cardíaco se vuelve más irritable y se producen más arritmias.
  • En aquellos pacientes que ya han tenido un problema cardiovascular, la hipertensión puede intensificar el daño.
  • Propicia la arterioesclerosis (acúmulos de colesterol en las arterias) y fenómenos de trombosis (pueden producir infarto de miocardio o infarto cerebral). En el peor de los casos, la hipertensión arterial puede reblandecer las paredes de la aorta y provocar su dilatación (aneurisma) o rotura (lo que inevitablemente causa la muerte).

¿Cómo afecta la presión arterial al cerebro?

Cuando las arterias se vuelven rígidas y estrechas, el riego sanguíneo resulta insuficiente y provoca la aparición de infartos cerebrales (ictus o accidente vascular cerebral isquémico). La elevación de la presión arterial también puede causar la rotura de una arteria y ocasionar una hemorragia cerebral (ictus o accidente vascular cerebral hemorrágico).

¿Cómo afecta la presión arterial a los riñones?

La hipertensión causa rigidez en las arterias que suministran la sangre a los riñones. Pero también perjudica al propio riñón, lo que puede desembocar en una insuficiencia renal que incluso requiera diálisis. Por otro lado, si el riñón resulta dañado se puede producir un aumento de la presión arterial.

¿Cómo afecta la presión arterial a otros órganos?

  • Si afecta a las arterias de las piernas causa dolor al caminar.
  • Si daña las arterias de la retina provoca alteraciones en la visión.
  • En los hombres puede ser causa de impotencia.

Hipertensión: diagnóstico

El diagnóstico se basa en un sencillo procedimiento de medición, aunque en algunos casos son necesarias otras pruebas como el holter de presión arterial. Es imprescindible completar el estudio con un análisis de laboratorio (de sangre y orina) y un electrocardiograma. Para facilitar un diagnóstico es muy importante tener presente estas recomendaciones:

  • La hipertensión arterial no produce síntomas y puede pasar inadvertida.
  • Es más frecuente a partir de los 40 años, aunque puede aparecer a cualquier edad.
  • Hay predisposición familiar, aunque se da también en personas sin antecedentes.

¿Cómo se mide?

La presión arterial se mide mediante unos aparatos llamados esfingomanómetros, popularmente conocidos como tensiómetros, que deben someterse a las validaciones y homologaciones reglamentarias. Antes de usarlo confirma que tu aparato está validado. Para que la medida obtenida sea correcta debes seguir una serie de indicaciones:

  • Como la presión arterial cambia a lo largo del día y de la noche, haz la medición siempre a la misma hora.
  • Busca una habitación tranquila, sin ruidos ni interrupciones, con una temperatura de 20-25º C.
  • Debes estar relajado. No beber, comer, fumar ni hacer ejercicio físico la media hora anterior.
  • Reposa 5 minutos antes de la toma.
  • Siéntate cómodamente con la espalda apoyada en el respaldo de la silla, no cruces las piernas y quítate la ropa que pueda oprimirte el brazo.
  • Si el tensiómetro es de brazo, coloca el manguito dos o tres centímetros por encima del codo. Deja la palma de la mano boca arriba y el codo lígeramente flexionado a la altura del corazón.
  • Si el tensiómetro es de muñeca, pon la muñequera a la altura del corazón.
  • No hables durante la medición.
  • Realiza dos mediciones separadas al menos dos minutos y quédate con el resultado de la media de ambas.
  • Apunta los valores obtenidos para informar a tu médico.

Diferentes métodos de medida de la presión arterial

Para la correcta medición de las cifras de presión arterial se pueden utilizar dos métodos:

  • Método auscultatorio
  • Método oscilométrico

El método auscultatorio necesariamente se tiene que hacer de forma manual, mediante un estetoscopio y un brazalete inflable conectado a un manómetro que es el aparato que mide la presión. Se basa en los sonidos de Korotkoff. Cuando el brazalete de un esfigmomanómetro se coloca alrededor del brazo de un paciente, y se insufla hasta alcanzar una presión por encima de su presión sanguínea sistólica no habrá un sonido audible, ya que el brazalete impide el flujo de sangre por la arteria. Cuando se va desinflando progresivamente, en el momento en el que la presión en el manguito se iguala a la presión sistólica, se empieza a escuchar un ruido (primer sonido de Korotkoff). Cuando la presión en el manguito cae por debajo de la presión diastólica, los sonidos dejan de escucharse y es en ese momento cuando se determina la presión arterial diastólica. Este método requiere de personal entrenado en escuchar los sonidos, un ambiente silencioso y unos aparatos de medida adecuados.

El método oscilométrico es el que utilizan los aparatos automáticos. En este caso, en contraste con el método auscultatorio, que se basa en la detección de sonidos Korotkoff, el método oscilométrico se basa en la detección de las oscilaciones causadas por la sangre a medida que comienza a fluir de nuevo en la extremidad (detector de presión electrónico). Cuando el manguito se infla por encima de la presión arterial sistólica no hay cambios de presión; pero cuando se desinfla hasta el nivel de la presión arterial sistólica, comienza a haber un flujo que provoca oscilaciones detectables por el aparato. Como la presión del aire se libera lentamente desde el manguito, la amplitud de estas oscilaciones pulsátiles va aumentando hasta un máximo, y posteriormente disminuye a medida que el flujo de sangre a la extremidad se normaliza. El aparato realiza la determinación de las cifras basándose en el incremento de la amplitud de las oscilaciones en el caso de la presión arterial sistólica; y con el punto en el que las oscilaciones tienden a estabilizarse para la presión arterial diastólica. Estas mediciones son a menudo menos precisas cuando se comparan con las medidas de auscultación, por eso es muy importante que los aparatos sean calibrados y validados.

¿Cuáles son los niveles normales de presión arterial?

  • Presión arterial normal. Los niveles de máximos de presión arterial sistólica (máxima) están entre 120-129 mmHg, y las de diastólica (mínima) entre 80 y 84 mmHg. Cifras más bajas también pueden considerarse normales, siempre que no provoquen ningún síntoma.

  • Presión arterial normal-alta. Las cifras de presión arterial sistólica (máxima) están entre 130-139 mmHg, y las de diastólica (mínima) entre 80-89 mmHg. En personas diabéticas, los niveles superiores a 140/85 mmHg también se consideran altos.

¿Existe la presión arterial compensada?

Se puede hablar de presión arterial alta, normal o baja, pero nunca de compensada o descompensada. A nivel práctico, estas tres posibilidades resultan negativas:

  • Tener elevada la presión máxima (sistólica) o la mínima (diastólica).
  • Tener elevadas tanto la mínima como la máxima.
  • Tener una alta y la otra baja también es malo.

Hipertensión: tratamiento y prevención

El mejor tratamiento de la hipertensión es una buena prevención que evite su aparición. Para ello es fundamental seguir un estilo de vida cardiosaludable:

  • No fumes. El tabaco aumenta la presión arterial y la frecuencia cardíaca. Además, las personas hipertensas fumadoras multiplican el efecto perjudicial del tabaco. Dejar de fumar tiene unos efectos positivos superiores a cualquier medicación para la hipertensión.
  • Cuidado con el alcohol. El consumo moderado de alcohol (un vaso de vino al día en las comidas) puede ser beneficioso, pero si es excesivo provoca el incremento de la presión arterial y otras alteraciones perjudiciales el corazón y otros órganos.
  • Controla tu peso. El sobrepeso es una causa de hipertensión. Rebajarlo reduce la presión arterial y disminuye el riesgo cardiovascular y de diabetes.
  • Ejercítate. La realización de ejercicio físico regular consigue bajar las cifras de presión arterial. Además, aumenta la masa muscular y la capacidad de esfuerzo, ayuda a controlar el peso y logra disminuir el riesgo cardiovascular.
  • Practica una dieta cardiosaludable. Los hipertensos deben disminuir el consumo de sal y alimentos que la contengan. También es necesario consumir frutas, verduras, legumbres, frutos secos, pan y otros cereales. Por último, usar aceite de oliva como grasa principal e incrementar la ingesta de aves y pescado en detrimento de las carnes rojas.
  • Tratamiento farmacológico. Si eres hipertenso no puedes conformarte con las recomendaciones anteriores, ya que es posible que debas seguir un tratamiento farmacológico. Los resultados no siempre reflejan una reducción inmediata de la presión arterial, así que es necesario esperar un poco antes de plantearle al médico un cambio de medicación. Los fármacos antihipertensivos están agrupados en varios tipos:
  1. Diuréticos.
  2. Inhibidores del sistema renina angiotensina (IECA).
  3. Antagonistas de los receptores de angiotensina (ARA-II)
  4. Calcioantagonistas.
  5. Betabloqueantes.
  6. Asociación de fármacos.

Los pacientes que siguen un tratamiento antihipertensivo deben tener en cuenta estos consejos:

  • Aunque la presión arterial se haya normalizado no hay que dejar de tomar la medicación nunca.
  • Cumplir estrictamente el tratamiento e intentar mantener siempre el horario de ingesta de las pastillas.
  • Consulta al doctor si el tratamiento no obtiene resultados, ya que a veces es necesario asociar varios fármacos para controlar la presión arterial. Revisa también la dieta por si algún alimento (por ejemplo, la sal) está impidiendo el efecto antihipertensivo de la medicación.
  • El tratamiento debe compatibilizarse siempre con el estilo de vida cardiosaludable.
  • Vigila el resto de los factores de riesgo, ya que si no, tus buenas cifras de presión arterial no servirán de mucho.

Hipertensión en niños

En los últimos años se ha producido un incremento de la obesidad infantil y un aumento alarmante del numero de niños hipertensos. De allí que se extreme el cuidado de los hijos para evitar su aparición. Dieta equilibrada, ejercicio y control de la presión arterial son vitales.
Para realizar una medición correcta de la presión arterial en la edad pediátrica, es necesario utilizar manguitos de un tamaño adecuado al brazo del niño. Por ese motivo existen modelos apropiados para medirla a cualquier edad.

Hipertensión en mujeres

Las mujeres habitualmente presentan valores de presión arterial sistólica inferiores a los de los hombres. Sin embargo, la presión arterial sistólica aumenta con la edad de una forma mas pronunciada en la mujer: por encima de 60 años las mujeres presentan cifras de presión arterial superiores, incrementando la frecuencia de hipertensión es estas edades.

Además los anticonceptivos orales producen una elevación leve de la presión arterial en la mayor parte de las mujeres y pueden ser causa de hipertensión en una proporción pequeña. Lo mismo sucede con el tratamiento hormonal sustitutivo.

Hipertensión y embarazo

Los trastornos hipertensivos del embarazo continúan siendo una causa importante de problemas durante la gestación que ocasionan enfermedades en el feto y durante el periodo neonatal. Normalmente, la presión arterial disminuye en el segundo trimestre y en el tercer trimestre, las cifras suelen volver a los valores previos al embarazo. Estas modificaciones pueden aumentar en algunos caso y ser causas de complicaciones, por lo que resulta de extraordinaria importancia el control de las cifras de presión arterial durante esta etapa.

Hipertensión en ancianos

Como la presión arterial sistólica se eleva con la edad, se ha considerado durante mucho tiempo que es normal que en edades avanzadas se tenga la presión elevada. Actualmente se conoce que las cifras de presión arterial se recomienda que deben de mantenerse dentro de rangos normales a todas las edades para disminuir el riesgo de complicaciones cardiovasculares, sin embargo en pacientes más ancianos podemos tener una presión hasta 150 mmHg, valorándose individualmente.

Fuente: Fundación Española del Corazón

Colesterol y riesgo cardiovascular

Colesterol y riesgo cardiovascular

Cuáles son los niveles normales de colesterol, cuál es el bueno y cuál es el malo, cómo prevenirlo… Toda la información que necesitas la encontrarás en este apartado.

¿Qué es el colesterol?

El colesterol es una sustancia grasa natural presente en todas las células del cuerpo humano necesaria para el normal funcionamiento del organismo. La mayor parte del colesterol se produce en el hígado, aunque también se obtiene a través de algunos alimentos.

Definamos su función:

  • Interviene en la formación de ácidos biliares, vitales para la digestión de las grasas.
  • Los rayos solares lo transforman en vitamina D para proteger la piel de agentes químicos y evitar la deshidratación.
  • A partir de él se forman ciertas hormonas, como las sexuales y las tiroideas.

Tipos de colesterol

La sangre conduce el colesterol desde el intestino o el hígado hasta los órganos que lo necesitan y lo hace uniéndose a partículas llamadas lipoproteínas. Existen dos tipos de lipoproteínas:

  • De baja densidad (LDL): se encargan de transportar nuevo colesterol desde el hígado a todas la células de nuestro organismo.
  • De alta densidad (HDL): recogen el colesterol no utilizado y lo devuelve al hígado para su almacenamiento o excreción al exterior a través de la bilis.

Según esta interacción podemos hablar de dos tipos de colesterol:

  1. Colesterol malo: el colesterol al unirse a la partícula se deposita en la pared de las arterias y forma las placas de ateroma.
  2. Colesterol bueno: el colesterol al unirse a la partícula transporta el exceso de colesterol de nuevo al hígado para que sea destruido.

¿Qué es un factor de riesgo?

  • Si sus niveles en sangre se elevan producen hipercolesterolemia. Está demostrado que las personas con niveles de colesterol en sangre de 240 tienen el doble de riesgo de sufrir un infarto de miocardio que aquellas con cifras de 200.
  • Cuando las células son incapaces de absorber todo el colesterol que circula por la sangre, el sobrante se deposita en la pared de la arteria y contribuye a su progresivo estrechamiento originando la arterosclerosis.
  • Si un enfermo de ateromatosis mantiene muy bajos sus niveles de colesterol en sangre puede lograr que ese colesterolpase de la pared arterial nuevamente a la sangre y allí sea eliminado. Por ello, se recomienda a los pacientes que han sufrido infarto de miocardio o accidente cerebral que mantengan cifras muy bajas de colesterol para intentar limpiar así sus arterias.

Hipercolesterolemia y dislipemia

La hipercolesterolemia no presenta síntomas ni signos físicos, así que su diagnóstico sólo puede hacerse mediante un análisis de sangre que determine los niveles de colesterol y también de los triglicéridos. Es conveniente que las personas con riesgo de padecer una dislipemia (alteración de los niveles normales de estas grasas), que tengan familiares con cardiopatía isquémica y otras enfermedades cardiovasculares, se sometan a esta prueba desde edades tempranas.

¿Cuáles son los niveles normales de colesterol y triglicéridos?

Colesterol total

  • Normal: menos de 200 mg/dl
  • Normal-alto: entre 200 y 240 mg/dl. Se considera hipercolesterolemia a los niveles de colesterol total superiores a 200 mg/dl.
  • Alto: por encima de 240 mg/dl

Colesterol LDL

  • Normal: menos de 100 mg/dl
  • Normal-alto: de 100 a 160 mg/dl
  • Alto: por encima de 160 mg/dl

NOTA: Esta recomendación no significa que la cifra normal de deba rondar los 100 mg/dl. En algunos casos, el nivel deseable de puede ser incluso menor de 70 mg/dl.

Colesterol HDL

  • Normal: superior a 35 mg/dl en el hombre y 40 mg/dl en la mujer

Triglicéridos

  • Normal: menos de 150 mg/dl
  • Normal-alto: entre 100 y 500 mg/dl. Se considera hipertrigliceridemia a los niveles de triglicéridos superiores a 150-200 mg/dl.
  • Alto: por encima de 500 mg/dl.

Bajar el colesterol: tratamiento y prevención

La hipercolesterolemia se puede prevenir siguiendo las siguientes recomendaciones:

  • Con una alimentación equilibrada y sin grasas saturadas. La dieta mediterránea es la idónea porque su aporte de grasas proviene fundamentalmente de los ácidos grasos monoinsaturados y poliinsaturados presentes en el pescado y los aceites de oliva y de semillas. También es importante el consumo de vegetales, legumbres, cereales, hortalizas y frutas.
  • Haciendo un programa de ejercicio aeróbico (caminar, carrera suave, ciclismo, natación…), a intensidad moderada (65-70 por ciento de frecuencia cardíaca máxima) y desarrollado de manera regular (tres a cinco sesiones por semana), aumenta el (colesterol bueno) y reduce el (colesterol malo) y los niveles de triglicéridos.

Una vez diagnosticada la dislipemia, y si la dieta y el ejercicio físico no consiguen rebajar los niveles por si solos, el médico optará por un tratamiento con fármacos. La elección de los fármacos depende de la anomalía dominante: elevación del (colesterol malo); elevación de los triglicéridos; o niveles elevados en ambos casos. Algunos de los fármacos para pacientes con colesterol elevado son:

  • Estatinas
  • Resinas de intercambio
  • Fitosteroles
  • Fibratos
  • Ezetimibe

Nunca se deben suspender la dieta ni los fármacos hasta que el médico lo indique.

Colesterol en los niños

Cada vez son más los casos entre niños o jóvenes que debido a una incorrecta dieta y al sedentarismo se convierten en serios candidatos a padecer hipercolesterolemia en el futuro. En líneas generales, éstas deben ser las cifras de colesterol para niños y adolescentes:

  • Normal: menos de 170 mg/dl
  • Normal-alto: entre 170 y 199 mg/dl
  • Alto: por encima de 200 mg/dl

Colesterol en la mujer

Durante el embarazo. Suele ser normal que la mujer sufra una alteración de los niveles lipídicos en sangre. Las embarazadas deben controlar sus cifras de colesterol y extremar el cuidado si son pacientes con hiperlipidemias previas.

Durante la menopausia. Se producen alteraciones en el patrón lipoprotéico relacionado con el descenso de los estrógenos: disminuye el (colesterol bueno) y aumentan el colesterol total y el (colesterol malo). Los médicos recomiendan la terapia hormonal sustitutoria (estrógenos y progesterona) o la terapia hormonal de estrógenos. Ambos tratamientos reducen las molestias habituales de la menopausia y previenen la osteoporosis. Además, en ocasiones, también pueden elevar ligeramente el (colesterol bueno) y reducen el colesterol total.

Colesterol y otros factores de riesgo

Colesterol y Diabetes. La diabetes (tipo I y tipo II) puede aumentar las cifras de colesterol. De hecho, los niveles de colesterol deseables en los diabéticos son más bajos que en la población general.

Colesterol y Obesidad. Los pacientes obesos suelen tener hipertrigliceridemia y un nivel bajo de (colesterol bueno). Bajar de peso produce un aumento de los niveles de , una reducción de los niveles de triglicéridos, mejor tolerancia a la glucosa, disminución de los niveles de insulina y ácido úrico, y descenso de la tensión arterial.

Colesterol y Sedentarismo. El ejercicio es una de las recomendaciones generales para el tratamiento y la prevención de la hipercolesterolemia. Entre las consecuencias positivas del ejercicio físico sobre el organismo destaca la mejora de la capacidad pulmonar, del sistema cardiovascular y de los niveles de colesterol y de tensión arterial.

Colesterol y Alcohol. El consumo excesivo de alcohol causa hipertrigliceridemia.

Fuente: Fundación Española del Corazón

Diabetes y riesgo cardiovascular

Diabetes y riesgo cardiovascular

La diabetes mellitus es una enfermedad que se produce cuando el páncreas no puede fabricar insulina suficiente o cuando ésta no logra actuar en el organismo porque las células no responden a su estímulo.

Quienes padecen este trastorno tienen más riesgo de sufrir una enfermedad cardiovascular. Es vital aprender a prevenir la diabetes y mantener a raya este factor de riesgo cardiovascular.

Tipos de diabetes

Hay dos tipos principales de diabetes:

Diabetes mellitus tipo 1

La diabetes mellitus de tipo1 es frecuente que se diagnostique antes de los 35 años, aunque puede presentarse a cualquier edad. Las células del páncreas encargadas de fabricar insulina se destruyen y dejan de generarla. Suele tener una aparición brusca.

Diabetes mellitus tipo 2

La diabetes mellitus de tipo2 habitualmente se diagnostica en la edad media de la vida (por encima de los 40 años), aunque existen casos infrecuentes en jóvenes. Se produce esencialmente por una progresiva resistencia de las células (especialmente del hígado y los músculos) a la acción de la insulina producida.

También existen dos tipos de de diabetes coyunturales:

Diabetes gestacional

Se diagnostica durante el embarazo y puede desaparecer después del parto.

Diabetes inducidas

Por fármacos (por ejemplo, los corticoides) o por enfermedades genéticas muy poco frecuentes (pancreatitis crónica, etc.).

Diabetes: ¿por qué es un factor de riesgo cardiovascular tan relevante?

Tanto si la producción de insulina es insuficiente como si existe una resistencia a su acción, la glucosa se acumula en la sangre (lo que se denomina hiperglucemia), daña progresivamente los vasos sanguíneos (arterias y venas) y acelera el proceso de arteriosclerosis aumentando el riesgo de padecer una enfermedad cardiovascular: angina, infarto agudo de miocardio (así como sus complicaciones y la mortalidad posterior al infarto) y la muerte cardiaca súbita. El riesgo cardiovascular de una persona diabética de padecer un evento cardiovascular se iguala al de una persona no diabética que haya tenido un infarto.

También incrementa la posibilidad de enfermedad cerebrovascular o afectación de las arterias periféricas. Para entrar en el cerebro la glucosa no necesita insulina, ya que penetra directamente desde la sangre. Mantener unos niveles constantes de glucosa en la sangre (entre 60-110 mg/dl) evita que se produzcan daños a nivel del sistema nervioso.

La diabetes puede dañar diferentes órganos: a los ojos, con disminución progresiva de visión que puede desembocar en ceguera; a los riñones, con pérdida creciente de la función renal que puede terminar en diálisis; al sistema nervioso periférico con alteración de la sensibilidades de los miembros inferiores, lo que supone un grave riesgo de úlceras y amputaciones; al sistema nervioso autonómico con alteraciones digestivas, urinarias y de la esfera sexual (impotencia) y a las arterias de las extremidades inferiores con riesgo de amputaciones.

Diabetes: ¿cómo aparece la diabetes?

Para comprender mejor el concepto de diabetes tenemos que explicar más extensamente qué son la glucosa y la insulina:

Glucosa

Es una forma de azúcar que constituye la principal fuente de energía para el cuerpo humano y que se obtiene a través de los alimentos. Cuando llegan al tubo digestivo, los alimentos contienen básicamente hidratos de carbono, grasas y proteínas; estos hidratos de carbono son los que dan lugar a la glucosa.

Insulina

Es una hormona que se encarga de recoger la glucosa y almacenarla en el hígado, los músculos y el tejido adiposo. Para entrar en las células, la glucosa necesita de la insulina que se produce en el páncreas cuando se comen alimentos que contienen hidratos de carbono. Sin embargo, para que la insulina sea efectiva deben cumplirse dos condiciones:

1. Que el páncreas produzca insulina en cantidad suficiente.
2. Que las células sean capaces de detectar la insulina y respondan permitiendo su acción.

Además de la insulina, el páncreas produce otra hormona llamada glucagón, que ejerce el efecto contrario. El glucagón se fabrica en situaciones de ayuno y tiene la misión de movilizar las reservas de glucosa almacenadas por la insulina para que las células puedan utilizarlas cuando lo precisen.

¿Cómo se diagnostica la diabetes?

Primeros síntomas de la diabetes

La hiperglucemia o elevación de los niveles de azúcar en sangre es la responsable directa de los síntomas típicos de la diabetes. De ahí que sea importante conocerlos para facilitar su diagnóstico:

  • Necesidad de orinar con mucha frecuencia, también llamada poliuria.
  • Tener mucha sed: polidipsia.
  • Tener mucha hambre: polifagia.
  • También suele aparecer debilidad, pérdida de peso y molestias digestivas. No obstante, la diabetes mellitus tipo 2 puede no presentar síntomas durante años y diagnosticarse por un análisis de forma casual.

Diagnostico clínico de la diabetes

Existen actualmente cuatro formas clínicas de diagnosticar la diabetes mellitus:

  • La aparición de síntomas de hiperglucemia y una analítica pueden confirmar niveles de glucosa iguales o mayores a 200 mg/dl.
  • Una analítica en ayunas detecta niveles de glucosa en sangre iguales o superiores a 126 mg/dl. Para que la medición sea correcta, no se puede ingerir ningún alimento calórico 8 horas antes de la analítica.
  • Realizando un test de sobrecarga oral a la glucosa, consistente en tomar 75 g de glucosa diluida en agua y permanecer en reposo durante las dos horas siguientes. A continuación, se miden las cifras de glucosa y se comparan con las tomadas antes de la prueba. Unas cifras iguales o superiores a 200 mg/dl confirmarían el diagnóstico de diabetes.
  • Mediante una analítica especial que nos dice cómo han estado los niveles de glucosa en la sangre en los últimos 3 meses que se llama Hemoglobina glicosilada (Hb1Ac), y que si es igual o superior a 6,5% el diagnóstico de diabetes está establecido.

¿Cuál es el nivel de glucosa normal?

Se habla de prediabetes cuando existe una elevación de los niveles de glucosa en sangre, pero ésta no alcanza el mínimo para considerarse diabetes. Se da en dos situaciones que son factores de riesgo de aparición de diabetes y de enfermedades cardiovasculares:

  • Cuando los niveles de glucosa en ayunas están entre 100 y 125 mg/dl.
  • Cuando dos horas después del test de sobrecarga oral a la glucosa los niveles de glucemia están entre 140 y 199 mg/dl.
  • Cuando los niveles de Hb1c están entre 5,5 y 6,4%.

Por debajo de estos niveles, no hay diabetes.

¿Qué grupos de población tienen más riesgo de padecer la diabetes?

Se aconseja realizar un estudio de prediabetes a todos los adultos con sobrepeso (índice de masa corporal mayor de 25 k/m2) y con otro de estos factores de riesgo adicional:

  • Sedentarismo.
  • Familiares de primer grado con diabetes.
  • Mujeres con diagnostico previo de diabetes gestacional o que tuvieron un niño que nació con peso elevado (más de 4 k).
  • Hipertensos, es decir, con presión arterial por encima de 140/90 mmHg o tratados con fármacos antihipertensivos.
  • Alteraciones en el colesterol: HDL menor de 35 mg/dl y/o triglicéridos por encima de 250 mg/dl.
  • Mujeres diagnosticadas de ovario poliquístico.
  • Alteraciones de la glucosa en ayunas o intolerancia a la glucosa en una determinación anterior.
  • Otras condiciones clínicas asociadas con resistencia a la insulina.
  • Antecedentes de enfermedad cardiovascular.

Prevención del riesgo cardiovascular en el enfermo de diabetes

  • Debes controlar los demás factores de riesgo cardiovascular, especialmente hipertensión, tabaquismo y colesterol.
  • Si eres obeso, debes perder peso.
  • Practica actividad física de forma continuada.
  • Controla la glucemia: hemoglobina glicosilada (HbA1C): <7% (o <7,5% según pacientes); glucemia en ayunas (mediciones antes de las comidas): 70-130 mg/dl; glucemia postprandial (después de comer): <180 mg/dl.
  • La identificación precoz de diabéticos con enfermedad cardiovascular (cuando están aún asintomáticos) es la mejor táctica para reducir las complicaciones y mortalidad por esta causa.
  • Mantener buen nivel de presión arterial: TA<130/80 mmHg.
  • Objetivos de control de colesterol: LDL<100 mg/dl (o menos de 70 mg/dl), HDL>50 mg/dl y triglicéridos<150 mg/dl.

Tratamiento de la diabetes

En el caso de la diabetes de tipo 1, el tratamiento es siempre la administración de insulina de por vida.

En la diabetes tipo 2, en general, se puede empezar por un programa de dieta y ejercicio cardiosaludables. Si esto no basta, es posible que el médico recomiende tomar antidiabéticos orales. Cuando los fármacos tampoco son suficientes, será necesario añadir insulina.

Dieta cardiosaludable

  • La ingesta de grasas saturadas ha de ser inferior al 7 por ciento del total de calorías.
  • El aceite de oliva tiene que ser la grasa predominante.
  • Disminuir o eliminar las grasas de origen animal: mantequilla, crema de leche, tocino, etc. Es preferible sustituirlas por el consumo de pescado.
  • Las carnes, pescados y huevos son ricos en proteínas y también contienen grasas, pero no hidratos de carbono.
  • Comer poco y varias veces al día, evitando comidas copiosas y los azúcares de absorción rápida que elevan bruscamente los niveles de glucosa en la sangre.

Ejercicio cardiosaludable

La actividad física controla los niveles de glucemia en sangre, reduce el sobrepeso, mejora la calidad de vida del paciente y evita las posibles complicaciones que puedan surgir por el desarrollo de la enfermedad. El ejercicio físico ideal para la mayoría de los diabéticos es caminar, correr o montar en bicicleta. En caso de neuropatía o pie diabético, evitar ejercicios con riesgo de traumatismo.

Antidiabéticos orales

Sólo son útiles en la diabetes tipo 2. Cuando con la alimentación y el ejercicio no es suficiente para controlar este tipo de diabetes, se recurre a diferentes fármacos que ayudan a que el páncreas produzca más insulina o a que actúe mejor la que produce por sí mismo.

Insulina

Es el pilar del tratamiento de la diabetes tipo 1, pero también forma parte del tratamiento de la diabetes tipo 2. La insulina se debe administrar mediante una inyección subcutánea. Existen diferentes tipos de insulina que se diferencian fundamentalmente en el tiempo que tardan en hacer efecto y su duración (ultrarrápida, rápida, intermedia y lenta).

Con las diferentes pautas y tipos de insulina se intenta imitar lo que hace un páncreas de una persona sin diabetes. Las insulinas rápida y ultrarrápida se utilizan en cada comida para imitar el pico de insulina que produce el páncreas y asimilar los nutrientes ingeridos. Las insulinas lentas y ultralentas intentan imitar la secreción basal del páncreas (es la insulina que produce entre comidas o por la noche para mantener estables los niveles de glucosa en sangre).

Diabetes y embarazo

La diabetes gestacional es la elevación inadecuada de glucosa que se detecta en el embarazo de mujeres no diabéticas. Hay que tener en cuenta lo siguiente:

  • Como no presenta síntomas, para su detección se realiza una analítica en torno a las 24 semanas de embarazo.
  • Afecta a un 5 por ciento de las gestantes. Se ha comprobado que la diabetes gestacional aparece con más frecuencia en las mujeres de mayor edad o con sobrepeso. De ese porcentaje, sólo un 1 por ciento corresponde a casos de diabetes pregestacional (diabetes tipo I o infanto-juvenil).
  • Según su grado de peligrosidad, se deben seguir frecuentes controles obstétricos y glucémicos. También es necesario que la paciente sea vigilada por el endocrinólogo.
  • El tratamiento fundamental consta de recomendaciones dietéticas y práctica de ejercicio. Si no basta, hay que iniciar tratamiento con insulina.
  • Aunque la mayoría de las diabetes gestacionales desaparecen tras el parto, se recomienda un seguimiento para descartar que se haya hecho crónica.
  • Las mujeres que han sufrido diabetes gestacional deben hacerse un control al llegar a la menopausia, ya que en esta etapa podría volver a aparecer y convertirse en una diabetes tipo 2.

Fuente: Fundación Española del Corazón

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